La guerra de la Independencia (1.808-1.814), que se desarrolló en nuestra nación, fue militarmente hablando, una guerra de alianzas, ya que se unen varios ejércitos de otras tantas naciones con uno y otro contendientes; franceses y sus aliados y las fuerzas españolas de José Bonaparte, por un lado y españoles constitucionalistas, realistas, británcos y portugueses por otro, marcando unos años de principo del siglo XIX que fueron decisivos en la historia de Europa.
Estos años no fueron tan sólo de lucha guerrillera y de grandes actos de heroísmo en sitios, con grandes sacrificios sobrehumanos, que los hubo como lo demuestran las partidas de las sierras y tierras de España; sitios como los de Zaragoza y Gerona, por decir alguno, grandes ejemplos del más alto valor y sacrificio hispano. Pero sabemos que sólo se venció a los franceses con un ejército regular, y esto fue lo que ocurrió (sin menospreciar a los guerrilleros y al pueblo combatiente).
Fue aquí donde al fin las invictas tropas napoleónicas conocieron la derrota en campo abierto donde eran maestras. El Ejército español más o menos uniformado, -ya que no estaba la Hacienda Pública`para gastar en telas, sino en pólvora por las Juntas, Concejos y Ayuntamientos-, aunque se recurrió a los tejidos talares de hábitos de monjes para confeccionar uniformes, hizo morder el polvo a los galos, dando así ánimos y bríos a otras naciones para secundar el ejemplo y plantar cara a los franceses.
De esta época son los uniformes más conocidos y al mismo tiempo menos conocidos (recomendo que se ojeen los libros de J.Mª Bueno y de Matin Windrow), pues la creencia a que me refería al principio de ser los españoles unos desarrapados creó cátedra y se ha mantenido muchos lustros en favor de los "gentlemans" aliados, hasta que aficionados, estudiosos y miniaturistas han sacado a la luz la verdad del infundio y equivocación histórica. Estudiosos del tema e investigadores han recorrido archivos y bibliotecas por la Piel de Toro recopilando datos e informes de cómo se equiparon y vistieron militarmente los españoles en esa contienda, para luego plasmarlo en una más que aceptable bibliogtafía, dibujos y láminas en las que aparecen muy detallados los ropajes y equipo de las tropas de toda la geografía española.
De entonces son los uniformes más desconocidos, como los que vemos aparecer en cuerpos y unidades de nueva creación, como los Voluntarios Distingudos de Cádiz, Fusileros de Medina Sidonia, Húsares de San Andrés, Cazadores de Madrid, Coraceros de Fernando VII, amén de los restos de Regimientos del Ejércto Regular de Carlos IV ahora juramentado con Fernando VII.
Estos años no fueron tan sólo de lucha guerrillera y de grandes actos de heroísmo en sitios, con grandes sacrificios sobrehumanos, que los hubo como lo demuestran las partidas de las sierras y tierras de España; sitios como los de Zaragoza y Gerona, por decir alguno, grandes ejemplos del más alto valor y sacrificio hispano. Pero sabemos que sólo se venció a los franceses con un ejército regular, y esto fue lo que ocurrió (sin menospreciar a los guerrilleros y al pueblo combatiente).

Fue aquí donde al fin las invictas tropas napoleónicas conocieron la derrota en campo abierto donde eran maestras. El Ejército español más o menos uniformado, -ya que no estaba la Hacienda Pública`para gastar en telas, sino en pólvora por las Juntas, Concejos y Ayuntamientos-, aunque se recurrió a los tejidos talares de hábitos de monjes para confeccionar uniformes, hizo morder el polvo a los galos, dando así ánimos y bríos a otras naciones para secundar el ejemplo y plantar cara a los franceses.

De esta época son los uniformes más conocidos y al mismo tiempo menos conocidos (recomendo que se ojeen los libros de J.Mª Bueno y de Matin Windrow), pues la creencia a que me refería al principio de ser los españoles unos desarrapados creó cátedra y se ha mantenido muchos lustros en favor de los "gentlemans" aliados, hasta que aficionados, estudiosos y miniaturistas han sacado a la luz la verdad del infundio y equivocación histórica. Estudiosos del tema e investigadores han recorrido archivos y bibliotecas por la Piel de Toro recopilando datos e informes de cómo se equiparon y vistieron militarmente los españoles en esa contienda, para luego plasmarlo en una más que aceptable bibliogtafía, dibujos y láminas en las que aparecen muy detallados los ropajes y equipo de las tropas de toda la geografía española.
De entonces son los uniformes más desconocidos, como los que vemos aparecer en cuerpos y unidades de nueva creación, como los Voluntarios Distingudos de Cádiz, Fusileros de Medina Sidonia, Húsares de San Andrés, Cazadores de Madrid, Coraceros de Fernando VII, amén de los restos de Regimientos del Ejércto Regular de Carlos IV ahora juramentado con Fernando VII.
Leer más - Enviado por kados - Comentarios(0) - 04-11-2010 04:30:00

