La crisis y los cambios en la ley llenan los cuarteles de soldados
El Centro de Selección de Zaragoza examina cada día a entre 15 y 20 nuevos aspirantes. El sueldo de mil euros y la prolongación del contrato atraen a numerosos candidatos
23/03/2009 F. VALERO
De: Tropaprof
Fecha: 23/03/2009 18:42:39
Para: tropaprof2
Asunto: 23.03.09 El Periodico de Aragón
Política de Defensa
La crisis y los cambios en la ley llenan los cuarteles de soldados
El Centro de Selección de Zaragoza examina cada día a entre 15 y 20 nuevos aspirantes. El sueldo de mil euros y la prolongación del contrato atraen a numerosos candidatos
23/03/2009 F. VALERO
Un joven aspirante, en una prueba de acceso en el Centro de Selección de Zaragoza.
Foto:NURIA SOLER
Los días laborables, entre 15 y 20 jóvenes de ambos sexos hacen cola ante el Centro de Selección de la Delegación de Defensa en Zaragoza. Todos ellos quieren ser soldados profesionales y están ahí para someterse a las pruebas físicas y teóricas que deben superar para ingresar en el Ejército. La mitad, aproximadamente, no aprobará, y algunos se darán de baja durante los dos primeros meses de formación.
Pese a ello, nunca las Fuerzas Armadas habían recibido tal cantidad de candidatos a enfundarse un uniforme militar. Hasta el punto de que en la actualidad hay cuatro aspirantes por cada plaza que se convoca. La crisis económica explica en gran medida que ser soldado se haya convertido en algo ansiado por muchos jóvenes españoles e inmigrantes hispanoamericanos. En una época en que las fábricas cierran, las obras se paran y los servicios prescinden de muchos trabajadores, el Ejército se ve como una sólida tabla de salvación.
«Tienes un sueldo seguro, de unos mil euros al mes, y además comes y duermes en la unidad donde estás destinada», afirma Esther Castelló, de 24 años, que es policía militar en la Base Aérea de Zaragoza e ingresó en filas en febrero del 2008.
Pero el coronel Carlos Pereyra, delegado de Defensa en Zaragoza, cree que existe otro factor que ha incrementado la popularidad del Ejército entre quienes buscan empleo. «La crisis ha influido, claro», reconoce, «pero también han tenido mucha importancia dos nuevas leyes que se han aprobado del 2006 a esta parte, la que regula la carrera militar y la de tropa y marinería».
La segunda normativa, en particular, ha supuesto una mejora considerable de las condiciones laborales de los soldados. «La Ley de Tropa y Marinería entierra definitivamente el concepto de soldado de reemplazo y consagra la figura del militar profesional», subraya José Manuel Álvarez, gestor del Área de Reclutamiento en Zaragoza.
Sobre todo, la nueva ley alarga considerablemente la duración del contrato de los recién llegados, que pueden permanecer en el Ejército hasta los 47 años. Además, para quienes no agoten ese plazo, se prevén otras modalidades. Por ejemplo, una vez transcurridos tres años desde el ingreso, quienes dejen el servicio de las armas tendrán derecho al 80% de las plazas que se convoquen en la Academia de Suboficiales, tras superar un concurso-oposición; el 50% de la Guardia Civil y de la Administración Pública, y el 20% del Cuerpo Nacional de Policía.
En el caso de que la permanencia se prolongue seis años, las Fuerzas Armadas se comprometen a buscar una salida laboral en la vida civil a quienes se quiten el uniforme. De hecho, se ha firmado un convenio con el Inaem mediante el cual se estudian individualmente los currículos de los que quieren dejar de ser soldados para aconsejarles sobre posibles colocaciones. Por este motivo, en el caso de Zaragoza, dos tutores independientes asesoran a los integrantes de la Base Aérea y de la Brigada de Caballería Castillejos II que desean salir del Ejército.
«Lo fundamental es que quien ha servido en las Fuerzas Armadas no se queda a la puerta de la calle en cuanto termina su compromiso», asegura Carlos Pereyra. «El Ejército le ayuda a encontrar otro empleo acorde con su formación y que el interesado puede aceptar o descartar».
Y los que agotan el plazo y se van a casa con 47 años lo hacen con una paga de 600 euros mensuales en el bolsillo y la posibilidad de colocarse en cualquier otro sector, excluida la Administración. Además, quienes quieran seguir en las Fuerzas Armadas también pueden pasar a tropa permanente y, por promoción interna, acceder a una escala superior.
No obstante, cada uno de estos pasos «tiene sus exigencias», según José Manuel Álvarez. «Como en cualquier otro trabajo, es preciso superar pruebas y realizar evaluaciones», apunta. Pero no parece que estos requisitos, de momento, vayan a acortar la fila que cada día se forma ante el Centro de Selección de Zaragoza.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486125
ESTHER CASTELLÓ: "Trabajando en la Base Aérea puedo estudiar y hacer deporte"
La valenciana Esther Castelló, de 24 años, entró en el Ejército en febrero del 2008. "El sueldo que gano, algo más de mil euros brutos al mes, me parece suficiente en este momento", afirma. Pero ella aspira a más. Colgó los estudios de Derecho porque siempre le había atraído la carrera de las armas y su objetivo es acceder a la Escuela Superior de Oficiales.
Precisamente, eligió ser policía militar en la Base Aérea de Zaragoza porque ese trabajo le permite "estudiar y hacer deporte". "Empecé en una unidad de Tierra, pero solicité venir a Aire al enterarme de que aquí hay más tiempo libre", explica.
Esther valora su actual colocación. "Antes trabajaba de monitora en un gimnasio, pero no era lo que más me gustaba", señala. Claro que no todo el mundo vale para ser militar. "Cuando ingresé en el Ejército, tenía muchos compañeros que no duraron ni una semana porque comprobaron que ser soldado no era como esperaban", dice.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486123
FERNANDO LIÑÁN: "El número de candidatos ha aumentado en torno al 50%"
El cabo Fernando Liñán, de 37 años, se incorporó a filas en 1991 como voluntario especial. "Una vez dentro, me gustó la vida militar y decidí quedarme", explica. Está destinado en el Escalón de Apoyo al Desembarco Aéreo (EADA), que tiene su sede en la Base Aérea de Zaragoza y es la unidad de las Fuerzas Armadas que participa en más misiones en el extranjero. De hecho, Fernando ha estado en muchas zonas de conflicto: Afganistán, Kosovo, Chad, Kuwait...
Gracias a este historial, forma parte de un equipo de captación de soldados profesionales que viaja por toda España en busca de jóvenes que quieran hacerse militares. "Estos últimos meses, se presenta en los puntos de información mucha más gente, alrededor de un 50% más de lo que venía siendo habitual", dice.
En su doble condición de captador y militar expedicionario, Fernando sabe qué buscan los jóvenes. "Algunos quieren saber qué salidas tiene el Ejército, otros buscan puestos tranquilos y muchos, los que tienen espíritu aventurero, se interesan sobre todo por las misiones en el extranjero", afirma.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486122
CATALINA BARRAZA: "El Ejército es más interesante que currar en un supermercado"
Catalina Barraza nació hace 22 años en Barcelona y ahora está en el Regimiento de Pontoneros, en Monzalbarba, a un paso de Zaragoza. Hasta hace poco, estaba colocada en un supermercado de la capital aragonesa. Pero ese trabajo no le convencía. "Mi jornada laboral era aburrida y rutinaria", confiesa.
Una tía suya la puso en contacto con unos amigos militares y Catalina sintió que quizá el Ejército fuera su verdadera vocación. Pronto se dio cuenta de que así era. "El Ejército es más interesante que currar en un supermercado y además puedes ascender", asegura.
De momento, es operadora de la planta potabilizadora de su unidad, pero ella aspira a ir subiendo escalones. Catalina tiene numerosos amigos y, desde que ella viste de militar, todos le preguntan qué tal le va y si se gana bien la vida. "Es normal que quieran saber cómo es esto, porque muchos tienen empleos precarios y lo que buscan es la seguridad de un sueldo fijo", comenta. Además, Pontoneros atrae tanto a los jóvenes que desde el 2006 tiene todas las plazas cubiertas.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486121
AARÓN SAIZ DORADO: "Le vi más futuro al uniforme que a estar en una fábrica"
Aarón Saiz Dorado, de 21 años y natural de Tarragona, no se anda con rodeos. Él se metió en el Ejército en mayo del 2008 porque no quería seguir perdiendo el tiempo con empleos que no llevaban a ningún lado. "Le vi más futuro al uniforme que a estar en una fábrica", señala.
O sea que dejó su trabajo de carretillero en una empresa de Tarragona y se vino a Pontoneros. Por ahora desarrolla un trabajo similar al que tenía. Maneja una máquina que lleva alimentos de un sitio a otro en los almacenes de la unidad. Pero Aarón tiene miras más altas. Le gustaría formar parte algún día de los grupos de actividades subacuáticas, y por eso, nada más ingresar en las Fuerzas Armadas, pidió que lo destinaran a Pontoneros.
"De momento todo va bien, gano unos mil euros al mes y esta vida me llena más que la de madrugar para ir a trabajar a la fábrica", comenta el joven soldado, cuyo padre también fue militar y le inculcó el valor de servir a la patria.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486120

El Centro de Selección de Zaragoza examina cada día a entre 15 y 20 nuevos aspirantes. El sueldo de mil euros y la prolongación del contrato atraen a numerosos candidatos
23/03/2009 F. VALERO
De: Tropaprof
Fecha: 23/03/2009 18:42:39
Para: tropaprof2
Asunto: 23.03.09 El Periodico de Aragón
Política de Defensa
La crisis y los cambios en la ley llenan los cuarteles de soldados
El Centro de Selección de Zaragoza examina cada día a entre 15 y 20 nuevos aspirantes. El sueldo de mil euros y la prolongación del contrato atraen a numerosos candidatos
23/03/2009 F. VALERO
Un joven aspirante, en una prueba de acceso en el Centro de Selección de Zaragoza.
Foto:NURIA SOLER
Los días laborables, entre 15 y 20 jóvenes de ambos sexos hacen cola ante el Centro de Selección de la Delegación de Defensa en Zaragoza. Todos ellos quieren ser soldados profesionales y están ahí para someterse a las pruebas físicas y teóricas que deben superar para ingresar en el Ejército. La mitad, aproximadamente, no aprobará, y algunos se darán de baja durante los dos primeros meses de formación.
Pese a ello, nunca las Fuerzas Armadas habían recibido tal cantidad de candidatos a enfundarse un uniforme militar. Hasta el punto de que en la actualidad hay cuatro aspirantes por cada plaza que se convoca. La crisis económica explica en gran medida que ser soldado se haya convertido en algo ansiado por muchos jóvenes españoles e inmigrantes hispanoamericanos. En una época en que las fábricas cierran, las obras se paran y los servicios prescinden de muchos trabajadores, el Ejército se ve como una sólida tabla de salvación.
«Tienes un sueldo seguro, de unos mil euros al mes, y además comes y duermes en la unidad donde estás destinada», afirma Esther Castelló, de 24 años, que es policía militar en la Base Aérea de Zaragoza e ingresó en filas en febrero del 2008.
Pero el coronel Carlos Pereyra, delegado de Defensa en Zaragoza, cree que existe otro factor que ha incrementado la popularidad del Ejército entre quienes buscan empleo. «La crisis ha influido, claro», reconoce, «pero también han tenido mucha importancia dos nuevas leyes que se han aprobado del 2006 a esta parte, la que regula la carrera militar y la de tropa y marinería».
La segunda normativa, en particular, ha supuesto una mejora considerable de las condiciones laborales de los soldados. «La Ley de Tropa y Marinería entierra definitivamente el concepto de soldado de reemplazo y consagra la figura del militar profesional», subraya José Manuel Álvarez, gestor del Área de Reclutamiento en Zaragoza.
Sobre todo, la nueva ley alarga considerablemente la duración del contrato de los recién llegados, que pueden permanecer en el Ejército hasta los 47 años. Además, para quienes no agoten ese plazo, se prevén otras modalidades. Por ejemplo, una vez transcurridos tres años desde el ingreso, quienes dejen el servicio de las armas tendrán derecho al 80% de las plazas que se convoquen en la Academia de Suboficiales, tras superar un concurso-oposición; el 50% de la Guardia Civil y de la Administración Pública, y el 20% del Cuerpo Nacional de Policía.
En el caso de que la permanencia se prolongue seis años, las Fuerzas Armadas se comprometen a buscar una salida laboral en la vida civil a quienes se quiten el uniforme. De hecho, se ha firmado un convenio con el Inaem mediante el cual se estudian individualmente los currículos de los que quieren dejar de ser soldados para aconsejarles sobre posibles colocaciones. Por este motivo, en el caso de Zaragoza, dos tutores independientes asesoran a los integrantes de la Base Aérea y de la Brigada de Caballería Castillejos II que desean salir del Ejército.
«Lo fundamental es que quien ha servido en las Fuerzas Armadas no se queda a la puerta de la calle en cuanto termina su compromiso», asegura Carlos Pereyra. «El Ejército le ayuda a encontrar otro empleo acorde con su formación y que el interesado puede aceptar o descartar».
Y los que agotan el plazo y se van a casa con 47 años lo hacen con una paga de 600 euros mensuales en el bolsillo y la posibilidad de colocarse en cualquier otro sector, excluida la Administración. Además, quienes quieran seguir en las Fuerzas Armadas también pueden pasar a tropa permanente y, por promoción interna, acceder a una escala superior.
No obstante, cada uno de estos pasos «tiene sus exigencias», según José Manuel Álvarez. «Como en cualquier otro trabajo, es preciso superar pruebas y realizar evaluaciones», apunta. Pero no parece que estos requisitos, de momento, vayan a acortar la fila que cada día se forma ante el Centro de Selección de Zaragoza.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486125
ESTHER CASTELLÓ: "Trabajando en la Base Aérea puedo estudiar y hacer deporte"
La valenciana Esther Castelló, de 24 años, entró en el Ejército en febrero del 2008. "El sueldo que gano, algo más de mil euros brutos al mes, me parece suficiente en este momento", afirma. Pero ella aspira a más. Colgó los estudios de Derecho porque siempre le había atraído la carrera de las armas y su objetivo es acceder a la Escuela Superior de Oficiales.
Precisamente, eligió ser policía militar en la Base Aérea de Zaragoza porque ese trabajo le permite "estudiar y hacer deporte". "Empecé en una unidad de Tierra, pero solicité venir a Aire al enterarme de que aquí hay más tiempo libre", explica.
Esther valora su actual colocación. "Antes trabajaba de monitora en un gimnasio, pero no era lo que más me gustaba", señala. Claro que no todo el mundo vale para ser militar. "Cuando ingresé en el Ejército, tenía muchos compañeros que no duraron ni una semana porque comprobaron que ser soldado no era como esperaban", dice.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486123
FERNANDO LIÑÁN: "El número de candidatos ha aumentado en torno al 50%"
El cabo Fernando Liñán, de 37 años, se incorporó a filas en 1991 como voluntario especial. "Una vez dentro, me gustó la vida militar y decidí quedarme", explica. Está destinado en el Escalón de Apoyo al Desembarco Aéreo (EADA), que tiene su sede en la Base Aérea de Zaragoza y es la unidad de las Fuerzas Armadas que participa en más misiones en el extranjero. De hecho, Fernando ha estado en muchas zonas de conflicto: Afganistán, Kosovo, Chad, Kuwait...
Gracias a este historial, forma parte de un equipo de captación de soldados profesionales que viaja por toda España en busca de jóvenes que quieran hacerse militares. "Estos últimos meses, se presenta en los puntos de información mucha más gente, alrededor de un 50% más de lo que venía siendo habitual", dice.
En su doble condición de captador y militar expedicionario, Fernando sabe qué buscan los jóvenes. "Algunos quieren saber qué salidas tiene el Ejército, otros buscan puestos tranquilos y muchos, los que tienen espíritu aventurero, se interesan sobre todo por las misiones en el extranjero", afirma.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486122
CATALINA BARRAZA: "El Ejército es más interesante que currar en un supermercado"
Catalina Barraza nació hace 22 años en Barcelona y ahora está en el Regimiento de Pontoneros, en Monzalbarba, a un paso de Zaragoza. Hasta hace poco, estaba colocada en un supermercado de la capital aragonesa. Pero ese trabajo no le convencía. "Mi jornada laboral era aburrida y rutinaria", confiesa.
Una tía suya la puso en contacto con unos amigos militares y Catalina sintió que quizá el Ejército fuera su verdadera vocación. Pronto se dio cuenta de que así era. "El Ejército es más interesante que currar en un supermercado y además puedes ascender", asegura.
De momento, es operadora de la planta potabilizadora de su unidad, pero ella aspira a ir subiendo escalones. Catalina tiene numerosos amigos y, desde que ella viste de militar, todos le preguntan qué tal le va y si se gana bien la vida. "Es normal que quieran saber cómo es esto, porque muchos tienen empleos precarios y lo que buscan es la seguridad de un sueldo fijo", comenta. Además, Pontoneros atrae tanto a los jóvenes que desde el 2006 tiene todas las plazas cubiertas.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486121
AARÓN SAIZ DORADO: "Le vi más futuro al uniforme que a estar en una fábrica"
Aarón Saiz Dorado, de 21 años y natural de Tarragona, no se anda con rodeos. Él se metió en el Ejército en mayo del 2008 porque no quería seguir perdiendo el tiempo con empleos que no llevaban a ningún lado. "Le vi más futuro al uniforme que a estar en una fábrica", señala.
O sea que dejó su trabajo de carretillero en una empresa de Tarragona y se vino a Pontoneros. Por ahora desarrolla un trabajo similar al que tenía. Maneja una máquina que lleva alimentos de un sitio a otro en los almacenes de la unidad. Pero Aarón tiene miras más altas. Le gustaría formar parte algún día de los grupos de actividades subacuáticas, y por eso, nada más ingresar en las Fuerzas Armadas, pidió que lo destinaran a Pontoneros.
"De momento todo va bien, gano unos mil euros al mes y esta vida me llena más que la de madrugar para ir a trabajar a la fábrica", comenta el joven soldado, cuyo padre también fue militar y le inculcó el valor de servir a la patria.
http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=486120
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